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Última semana de Pietra y Allieve

martes, 23 de noviembre de 2010
Hasta el 1 de diciembre se puede ver en el Caraffa la exposición que comenzó el 28 de octubre y que tiene entre otros trabajos a los dibujos y pinturas de Jorge Pietra y "El tren del espacio".

Apoyándose en la psicodelia de las formas y los trazos, este artista bonaerense logra hacer vibrar el espacio con el color y su arte impregnado de disciplinas y travesías experimentales varias como lo reflejan su serie "Ensoñaciones", "Sombras", "Una noche cualquiera", "La rebelión del instante" y "La picazón".

Además de Pietra, se puede ver "Imágenes de la vida cotidiana" de Felipe Pino, "Andar en el agua" de Raúl Díaz y los dibujos excepcionales de Fernando Allieve y sus "Maladies mentales". Este "dios" del lápiz sobre el papel nacido en Chubut habla con su obra expresionista, donde no deja de resaltar la perfección de los cuerpos y los detalles como son las manos y la cabeza de sus seis retratos, híbridos entre dibujo y fotografía.

Además, también se presenta la muestra de Carlos Horacio Lagos, interno del Hospital Emilio Vidas Abal de Oliva, que a través de sus bocetos y pinturas encuentra "aproximaciones a una vida más saludable".

Sigue Marcos López y su Pop Latino

jueves, 11 de noviembre de 2010

"En fotografía, no pienso en la coherencia ni el estilo. Sinceramente, no me importa. Lo que tiene que salir, saldrá".

Sigue la muestra de Marcos López en el Caraffa, donde se repasan más de 20 fotografías y bocetos coloreados a mano que son parte de su serie "Pop Latino".

"Autopsia", "Adán y Eva", "Rogerio", "Hospital", "Comida rápida" y "Asado en Mendiolaza" son solo algunos de los tantos trabajos del fotógrafo santafesino que pueden verse hasta el 1 de diciembre en la sala 1 del museo.

López captura el retrato de la textura latinoamericana como pocos y eso se refleja en cada una de sus composiciones a la que no le falta color, contraste cultural y humor realista con cierto tinte político al servicio de la lente de su cámara como creadora inigualable del sub-realismo criollo.

Tercer aniversario del Ferreyra

viernes, 15 de octubre de 2010

El 17 de octubre de 2007 abría sus puertas el Palacio Ferreyra , hoy conocido como Museo Superior de Bellas Artes Evita.

Esta construcción data del siglo siglo XVII y es una copia exacta de los castillos franceses que mandó replicar con materiales europeos el Dr.Manuel Ferreyra, aristócrata de Córdoba.

Hoy a tres años de su refacción y posterior inauguración, el museo sigue presentando su muestra permanente de 300 obras de artistas como Fernando Fader, Antonio Pedone, José Malanca, y Emilio Pettoruti, además de las exposiciones transitorias.

Con 14 salas y 3 pisos, que mantienen la decoración grecorromana original, una de las particularidades es que cada habitación contiene pinturas y esculturas significativas para cada lugar del hogar como lo son los cuadros de mujeres en espacios verdes en el jardín.

Además, el Palacio posee otras salas donde se exponen obras conceptuales de acuerdo a distintos momentos artísticos como la modernidad, abstracción y el paisajismo. En fin, el Museo Superior de Bellas Artes Evita es sin dudas, uno de los puntos turísticos más demandados por los visitantes y un lugar para no pasar por alto en la ciudad.

Manos anónimas en el Ferreyra

miércoles, 4 de agosto de 2010

"El lenguaje plástico me sirvió para seguir vivo y dar mi palabra"

A casi dos meses de cumplir tres años desde su inauguración, el Palacio Ferreyra continúa deslumbrando con su arquitectura de estilo francés y su muestra permanente de cuadros y esculturas.

La sala K expone "Manos Anónimas" de Carlos Alonso, donde pueden verse 25 piezas dibujadas con lápiz, tinta y acrílicos.

La muestra plasma la desesperación y la angustia de los secuestros y asesinatos ocurridos en la dictadura de 1976 en el país y llevan consigo la impronta de Alonso, padre de una desaparecida en 1977.

El artista mendocino creó esta obra conformada por 38 piezas en los '80 y siempre sostuvo que realizarla significó un "desahogo" que pudo llevar a cabo a través de la pintura y sus líneas siempre feroces para captar su propio dolor.